¿Qué ocurre con el espíritu durante la cremación?
La cremación es un proceso físico: el cuerpo se transforma en cenizas mediante el fuego. Sin embargo, Kübler-Ross sostiene que el espíritu no está ligado al cuerpo físico, por lo que la cremación no afecta a la esencia del ser que ha trascendido.
En su opinión, la conciencia —lo que muchos identifican como espíritu o energía vital— ya ha abandonado el cuerpo mucho antes de que comience la cremación. Es comparable a una mariposa que abandona su crisálida: el cuerpo queda atrás, pero la esencia ya se ha marchado.
Desde esta perspectiva:
El cuerpo físico cumple su función en la tierra, ya sea mediante la cremación o el entierro.
El espíritu continúa su viaje hacia otra dimensión de conciencia o existencia.
La cremación no «daña» ni altera el espíritu porque la conciencia ya se ha separado del cuerpo físico antes del ritual.
Un proceso de transición, no de desaparición. Para Kübler-Ross, la muerte es una transición —algo que se experimenta con claridad, paz y profundo significado— y no un vacío ni una ausencia absoluta. Las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte (como estar clínicamente muertas y luego revivir) comparten relatos similares: una luz intensa, la ausencia de dolor, la presencia de seres queridos fallecidos y una profunda sensación de amor.
Este tipo de experiencias sugieren que:
La conciencia puede percibir el entorno incluso cuando las funciones corporales han cesado.
La separación del cuerpo físico es simplemente un paso hacia un estado más amplio de percepción y existencia.
La cremación se considera una práctica cultural o ritual, pero no un factor que afecte la continuidad del espíritu.
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