4. Tu digestión mejora
Cómo: Las betalaínas, los pigmentos que dan a la remolacha su color rojo, actúan como antioxidantes.
Evidencia: Las betalaínas pueden reducir los marcadores de inflamación crónica relacionados con la artritis, las enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
Consejo: Las remolachas crudas, asadas o en jugo retienen la mayor cantidad de betalaínas; cocinarlas demasiado puede reducirlas.
5. Mejora la digestión y la salud intestinal.
Cómo: Una taza de remolacha contiene 3,4 g de fibra, que alimenta las bacterias intestinales beneficiosas.
Evidencia: Un microbioma saludable favorece la inmunidad, el metabolismo e incluso el estado de ánimo.
Bono: La fibra también ayuda a regular el azúcar en la sangre y promueve la sensación de saciedad.
6. Favorece la desintoxicación natural
Cómo: Las betalaínas ayudan a las enzimas del hígado a procesar y eliminar toxinas.
Evidencia: Los estudios en animales muestran una mejora en la función hepática; la investigación en humanos aún es limitada.
Verificación de la realidad: la remolacha beneficia a tu cuerpo de forma natural, sin necesidad de una “limpieza” sofisticada.
7. Proporciona nutrientes clave
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