Cultiva un ambiente de respeto y ternura
. Cada persona necesita sentirse reconocida por quien es, no por lo que ya no puede hacer. Tratar a un anciano con consideración, dejarles sus decisiones, preservar su autonomía cuando sea posible: son verdaderas pruebas de amor. Como en un baile para dos, ajustas tu paso para mantenerte en armonía, sin prisas, sin forzar.