Aunque las arañas venosas suelen ser inofensivas, las varices no tratadas pueden evolucionar hacia insuficiencia venosa crónica, una condición en la que la sangre tiene dificultades para regresar eficientemente al corazón.
Las complicaciones más graves pueden incluir:
Úlceras venosas: Llagas de cicatrización lenta, normalmente cerca de los tobillos
Coágulos sanguíneos: Incluyendo tromboflebitis superficial o trombosis venosa profunda (TVP)
Embolia pulmonar: Una condición potencialmente mortal si un coágulo llega a los pulmones
Formas de mantener venas saludables
Aunque la genética y el envejecimiento no pueden cambiarse, los hábitos de vida pueden marcar una diferencia significativa:
Mantente físicamente activo: caminar es especialmente útil
Evita estar sentado o quieto durante largos periodos; Mudarse regularmente
Mantén un peso saludable
Lleva medias de compresión durante vuelos largos o sentado durante mucho tiempo
Eleva las piernas al descansar
Evita la ropa ajustada en la cintura, los muslos o las piernas
Cuándo acudir al médico
Las arañavenas normalmente no requieren tratamiento a menos que se desee su extracción por motivos estéticos. Sin embargo, busca atención médica si experimentas:
Dolor repentino en la pierna, hinchazón, calor o enrojecimiento
Llagas abiertas o heridas de cicatrización lenta cerca de venas
Sangrado por una vena hinchada
Cambios significativos en el color o la textura de la piel
Dolor persistente, pesadez o calambres que interfieren en la vida diaria
Si te preocupa el abultamiento de venas, varices o el riesgo de coágulos sanguíneos, consultar a un profesional sanitario o especialista en venas puede ayudar a identificar problemas a tiempo y prevenir complicaciones.
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