3. Ictus y problemas
circulatorios Un ictus ocurre cuando se bloquea el flujo sanguíneo al cerebro o cuando un vaso sanguíneo revienta o se rompe un vaso sanguíneo. Aunque los ictus no siempre son mortales, pueden provocar problemas graves a largo plazo, como la pérdida del habla, la movilidad o la independencia.
Si has llegado a una edad avanzada sin sufrir ictus o problemas graves de circulación, es probable que tu sistema vascular siga siendo fuerte. Las arterias sanas pueden expandirse y contraerse correctamente, suministrando oxígeno y nutrientes por todo el cuerpo.
Una buena circulación es una de las claves para mantenerse activo, alerta e independiente en los últimos años.
4. Cáncer
El cáncer se desarrolla cuando las células comienzan a crecer fuera de control. Curiosamente, en el cuerpo se forman células anormales cada día. Sin embargo, un sistema inmunitario fuerte suele detectarlos y destruirlos antes de que se vuelvan peligrosos.
Si has alcanzado los 60 años o más sin desarrollar cáncer, a menudo significa que tus defensas inmunitarias siguen funcionando eficazmente. Tu cuerpo es capaz de identificar y eliminar amenazas internas.
Esto suele estar relacionado con una menor inflamación crónica, hábitos de vida más saludables y una mejor gestión del estrés a lo largo del tiempo.
5. Enfermedad pulmonar crónica