Varios factores comunes pueden hacer que las venas destaquen aún más:
Envejecimiento: Las paredes y válvulas de las venas se debilitan de forma natural con el tiempo
Cambios hormonales: El embarazo, la menopausia y los anticonceptivos hormonales pueden afectar la estructura venosa
Estar sentado o de pie durante mucho tiempo: Mantenerse en una posición limita la circulación saludable
Exceso de peso: La presión adicional interfiere con el flujo sanguíneo en las piernas
Síntomas que sugieren varices
A diferencia de las arañas venosas, las varices suelen asociarse con síntomas físicos, especialmente en las patas:
Dolor, pesadez o latitación
Sensaciones de ardor o calambres musculares
Fatiga o inquietud tras largos periodos sentado o de pie
Hinchazón en los tobillos o la parte inferior de las piernas
Picor o irritación alrededor de las venas afectadas
Cambios en el color de la piel o piel engrosada y correosa cerca de las venas
Estos síntomas suelen empeorar a lo largo del día y pueden mejorar con el descanso o la elevación de las piernas.
¿Quién está más en riesgo?
Ciertos factores aumentan la probabilidad de desarrollar venas abultadas o varicosas:
Antecedentes familiares: La genética juega un papel fundamental
Sexo: Las mujeres tienen aproximadamente el doble de probabilidades que los hombres de desarrollar problemas venosos, en gran parte debido a influencias hormonales
Edad: El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50
Peso: Cargar con más peso supone una tensión adicional sobre las venas de las piernas
Posibles complicaciones si no se trata
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